Valle Inclán
Barbas imposibles, gafas redondas y un cráneo privilegiado. Valle-Inclán tenía una pinta difícil de superar y una lengua todavía más afilada. Nuestra pequeña reverencia, con bastante retranca, a uno de los grandes personajes de nuestras letras.
Disponible en chapa e imán, es el accesorio perfecto para cualquier amante de la literatura y de Valle Inclán (y de Margarita Santos Zas, cuyo amor por Valle Inclán era contagiosísimo).
Si Valle-Inclán fuese únicamente un escritor extraordinario, ya tendríamos motivos de sobra para hacerle una chapa.
Pero es que además era Valle-Inclán.
Barba de profeta, gafitas redondas, capa, melena, carácter de mil demonios y una biografía en la que a ratos cuesta distinguir dónde termina la realidad y empieza el personaje. Pocos escritores se han trabajado tanto su propia leyenda.
Y después, claro, están los libros.
El esperpento, Luces de bohemia, Max Estrella, las Sonatas, ese gusto maravilloso por deformar la realidad hasta conseguir que se pareciera todavía más a la realidad...
Para esta chapa quisimos alejarnos un poco del retrato solemne de señor importante de la literatura. Valle-Inclán pedía otra cosa. Así que recuperamos una expresión imposible de leer sin pensar en su universo: CRÁNEO PRIVILEGIADO, bien grande, junto a una de esas caras que no necesitan nombre debajo.
Una chapa para gente de letras, profes, devotos del esperpento y cualquiera que alguna vez haya pensado que llamar a alguien cráneo privilegiado es muchísimo más satisfactorio que decir simplemente que es listo. Y para mi amiga Marta Picallo, claro, que es, probablemente, la mayor fan de Valle. :)
Don Ramón estaría, probablemente, en desacuerdo con todo esto.
También nos parece bien.