Carpe tardeum
Ni Carpe Diem. Ni Carpe Noctem. La verdadera sabiduría llega cuando descubres el Carpe Tardeum: salir "solo a tomar una", ver el sol ponerse desde una terraza y acabar cenando donde no pensabas.
Ideal para las que ya tenemos una edad... aich.
Los romanos nos dejaron el Carpe Diem.
Nosotras hemos decidido actualizarlo.
Porque el día está muy bien. La noche también tiene su público. Pero hay un momento mágico que merece su propio lema: esa franja horaria en la que sales a tomar un vermú, una cerveza o un café "rápido" y, cuando quieres darte cuenta, alguien ya está preguntando dónde cenamos.
Eso es el Carpe Tardeum.
No hace falta madrugar. Tampoco trasnochar. Es el territorio perfecto para quienes ya no quieren llegar a casa a las siete de la mañana... pero tampoco renuncian a echar unas risas.
Esta chapa está dedicada a quienes dominan el noble arte de alargar la tarde con absoluta dignidad. A quienes conocen todas las terrazas de su ciudad. A quienes responden "voy un rato" y aparecen seis horas después con historias nuevas.
Y, si alguien pregunta, siempre puedes decir que estás cultivando, a tu manera, las lenguas clásicas. Casi como Mafalda y su "Y estum?".